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  El karate y el Zen
“Ken Zen Ichinyo” El karate y el Zen son uno - Print 
Escrito por David 10/12/2007

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» “Ken Zen Ichinyo” E...

“Ken Zen Ichinyo” (El karate y el Zen son uno). Con esta frase describía el maestro de karate Shoshin Nagamine la interrelación del Zen y el Karate. Para poder evaluar la influencia del Zen en el desarrollo del karate, es necesario comenzar por identificar qué es el Zen. Zen(禅) es el nombre en japonés de una tradición del budismo mahayana. Su práctica se inicia en China aunque tiene sus orígenes en el budismo de la India. La palabra Zen viene en origen del chino “ch'an”, que a su vez es una deformación del término sánscrito “dhyana”, que significa "absorción de la mente" y designa el estado de conciencia propio de la meditación budista. El Zen es por tanto un instrumento de la religión budista aunque no sea, por sí mismo, una religión.

El Zen se introdujo en Japón desde China y ha ejercido una notable influencia en muchos aspectos de la vida cotidiana del pueblo japonés. “En las artes, el Zen ocupa un lugar privilegiado. Algunas son específicamente Zen, incluso sobre un plano puramente histórico, tales como la ceremonia del té, el arte de las flores, una parte importante del arte de los jardines, el arte de la alfarería en todo un período de su evolución. Otras fueron profundamente transformadas y por decirlo así recreadas por el Zen, como la pintura, la caligrafía, y las artes marciales.” (Nota del Doctor Claude Durix - Zen y Artes Marciales - Taisen Deshimaru)

El Zen transformó las artes Japonesas buscando en todas ellas un desarrollo espiritual, impregnándolas de actos ceremoniosos y elevaron artes como la ceremonia del té al más alto grado de refinamiento. Las artes marciales se vieron transformadas por esta corriente y su influencia la podemos constatar en el arte y la literatura. “El genio del Zen transformó las técnicas brutales de la guerra en artes que no se preocupaban mucho de la eficacia guerrera sino de la búsqueda de sí mismo. Todas estas técnicas se convirtieron en método de perfeccionamiento espiritual.” (Nota del Doctor Claude Durix - Zen y Artes Marciales - Taisen Deshimaru)

Pero esta notable influencia del Zen en la vida y las artes Japonesas no tuvo su reflejo en el reino de Ryukyu, que permaneció ajeno a esta tendencia. “En la isla de Okinawa y en el reino de Ryukyu en general, esta corriente no penetró entre sus gentes. En los años de aislamiento que los Satsuma impusieron al reino de Ryukyu desde su invasión en 1609, las gentes de Okinawa tuvieron solo un leve interés en las formas religiosas y virtualmente ningún interés en absoluto en la especulación religiosa y filosófica. La mayoría se contentaron con mantener el “nuuru”; ellos trataban los espíritus de los bosques y colinas, el mar y el cielo, los pozos y manantiales con el respeto apropiado, pero no investigaron profundamente en estos misterios. Eran mucho más exigentes en el tratamiento de los muertos, y en mostrar respeto y cuidar mucho el bienestar de los parientes difuntos”. (Okinawa The History of an Island People – George H.Kerr). El Zen, no era por tanto una practicá habitual en la isla de Okinawa y su influencia en las artes en general fue muy escasa hasta la entrada del karate en las islas mayores de Japón. Shoshin Nagamine (1907-1997), que incorporó la práctica de la meditación Zen en sus clases diarias de karate, narra de forma clara en su obra “Tales of Okinawa's Great Masters” que en el desarrollo del karate en la isla de Okinawa no estuvo de ninguna manera influenciado por la doctrina Zen, ya que la incorporación de la meditación Zen en la práctica del karate es relativamente moderna: “La filosofía Zen tuvo una profunda influencia en el desarrollo de las artes marciales en las islas principales de Japón. Sin embargo, en el viejo Reino de Ryukyu éste tuvo poca o ninguna influencia en las disciplinas locales de defensa personal debido a la prohibición del Clan Satsuma de realizar estas prácticas........Las gentes de Okinawa pusieron poco énfasis en estas prácticas espirituales debido a las ásperas restricciones políticas. Reconocer este fenómeno histórico es entender cómo y por qué se puso tanto énfasis en el acondicionamiento físico y en las aplicaciones reales. En la época Meiji (1868-1912) y el periodo Taisho (1912-25), el entrenamiento en karate, una disciplina vacía de elementos espirituales, llegó a reflejar esta orientación física. La mayoría, si no todos, los maestros de karate ponían más énfasis en “kakedameshi” (lucha) que practicaron asiduamente, que en el desarrollo interior”

En la busqueda de documentos relativos a la relación del karate con el Zen, encontramos en la traducción de Patrick McCarthy del libro de Choki Motobu de 1933 “Watashi no Karate jutsu” (Mi Técnica de Karate) un párrafo que dice así:
“Karate is also a confuit through which learners can discover and transcend the source of human weakness. Such a spiritual theme reveals the profound influence Zen has had upon karate”
(El karate es también un conducto a través del cual los principiantes pueden descubrir y superar el origen de la debilidad humana. Un tema tan espiritual revela la profunda influencia que el Zen ha tenido sobre el karate)
En este se indica explícitamente que el Zen ha tenido una profunda influencia en el desarrollo del karate, algo que se muestra contradictorio con lo hasta aquí expuesto. Pero si buscamos el texto original de la obra del maestro Motobu, comprobamos que quizá la interpretación de Patrick McCarthy no se ajustaba a la idea expresada en el texto original:
"唐手は、精神修養の一資料としても、実に有意義な世界的武術で、唐手を稽古した人は、精神の統一、鍛錬が恐ろしいほど発達して、物事に動じず、自ら沈着になる、此所等は禅学と相一致する所が有る。”
”Karate es un bujutsu universal realmente útil como recurso para el entrenamiento mental. Una persona que ha practicado Karate desarrolla concentración y tranquilidad del espíritu a un nivel sorprendente: se mantiene sosegado y firme ante cualquier adversidad. En este aspecto se podría decir que Karate tiene algo en común con el Zen. “

En una línea similar encontramos la traducción de Toshiro Yamaguchi y Roberto Díez del libro “El maestro Chooki Motobu y el karate de Okinawa” de Kohaku Iwai en el que incluye el texto del libro del maestro Motobu “Watashi no Karate jutsu” (Mi Técnica de Karate):
“El karate también se revela útil a la hora de intensificar la concentración y elevar el espíritu. Con su ayuda se mantiene la firmeza y la tranquilidad. Participa de un espíritu similar al del Zen”

Como vemos, la traducción literal del texto original si se muestra en consonancia con la realidad sobre el Zen en el desarrollo del karate. Choki Motobu llevaba ya algunos años en las islas mayores de Japón cuando escribió su obra sobre el karate “Watashi no Karate jutsu”, y había tenido la ocasión de constatar la influencia del Zen en la vida diaria nipona y concretamente en las artes marciales. El maestro Motobu nos indica que el espíritu que busca el Zen de firmeza y tranquilidad es similar al que se puede alcanzar con la práctica del karate, pero no indica en ningún momento que tengan relación alguna y ni mucho menos, que el Zen hubiera influido de alguna manera en el desarrollo del karate en Okinawa. Debemos entonces buscar esta influencia en años posteriores a la introducción del karate en las islas mayores y a su “japonización” con el fin de convertirlo en un Budo moderno. Con el propósito de ser aceptado por el pueblo japonés, es en este momento cuando se adhieren ciertas prácticas del Budismo Zen (y del Sintoísmo, que no olvidemos que es la religión predominante del pueblo japonés) en los dojos de Karate, al igual que se hacía en los dojos de Kendo, Aikido o Judo y como ya hemos comentado, en otros ámbitos de vida diaria nipona. “En el siglo XX, Gichin Funakoshi introdujo el karate en el resto de Japón. Entonces decidió llamarlo "karate-do", la Vía de la Mano Vacía, con el fin de remarcar su pertenencia al budo. La palabra kara (vacía) no fue elegida solamente para señalar el carácter de combate a mano desnuda de este arte, sino sobre todo por su significación moral y religiosa. Kara se refiere también al "vacío de toda intención agresiva" y evoca la experiencia Zen del vacío. “ (El blanco invisible - Pascal Faulliot). La posterior exportación del arte desde Japón incluyó estas prácticas ceremoniosas que fueron generalmente aceptadas en occidente y asociadas a algo intrínseco del arte del karate.

Las conclusiones que podemos sacar por tanto no pueden distar mucho de las que extrajo el Maestro Hermenegildo Camps en su obra sobre la historia del karate: “El karate es originario de Okinawa y en esta isla predominó desde siempre una religión animista, sin que el budismo alcanzara nunca popularidad significativa en el archipiélago de las Ryukyu, hemos de deducir forzosamente que los lazos del Karate con el budismo son una innovación moderna, que su relación con el Zen es debida a la aportación de los practicantes japoneses de dicho arte marcial, y que el empeño en relacionar el Karate con el budismo, y más concretamente con el Zen, proviene del deseo de moralizar dicha mortífera técnica de combate.” (Historia y filosofía del karate - Hermenegildo Camps)

Por tanto, aunque la práctica continuada de la meditación Zen se muestre útil y pueda reportar ventajas y cualidades positivas, a la vida diaria y a la práctica del karate (al igual eso sí que otras técnicas de meditación, como la meditación del Qi gong, el Yoga, o sistemas de relajación como las técnicas de Jacobson, relajación diferencial, sistemas de visualización, entrenamiento autogénico [hipnosis autoinducida], o métodos combinados, sistemas todos ellos empleados actualmente por deportistas de élite de muy diversas disciplinas), la realidad histórica es que en origen el Zen y el karate no son uno.


"En mis días de juventud nadie hablaba del Zen, uno aprendía a respirar correctamente y a meditar sin ninguna mención a la palabra. De cualquier forma, el karate trabaja en los mismos principios metafísicos. Si uno puede entrar en un estado de trance como "mushin" por "auto-hipnosis", uno puede hacer Zen - es así de simple"
(Shinsuke Kaneshima)


David Quiroga Huélamo
david@karate-jutsu.net

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Bibliografía:
The Bible of Karate: Bubishi - Patrick McCarthy
Zen y Artes Marciales - Taisen Deshimaru
Okinawa The History of an Island People – George H.Kerr
Motobu Choki's 1932 “Watashi no Karate-jutsu” - Patrick McCarthy
El maestro Chooki Motobu y el karate de Okinawa - Kohaku Iwai
El blanco invisible - Pascal Faulliot
Tales of Okinawa's Great Masters - Shoshin Nagamine
Historia y filosofía del karate - Hermenegildo Camps
Okinawan Karate - Mark Bishop
El Arte Japonés de la Guerra - Thomas Cleary
Entrenamiento Mental - Terry Orlick









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